El paseo ribereño que discurre a lo largo del Danubio por el lado de Pest es un lugar habitual de citas y paseos bordeado
de hoteles y restaurantes de categoría. La Princesita, de Marton Laszlo (1989) le gustó tanto al principe Carlos
de Inglaterra durante su visita a la ciudad que invitó al autor a exponer alguna de sus obras en Londres.