Los materiales utilizados en la construcción de la mezquita fueron a menudo fustes de columnas y capiteles procedentes de construcciones
y épocas anteriores (romanos y visigodos), sobre los cuales se elevan pilares rectangulares de sillería que dotan de más altura
al conjunto. Para darle estabilidad a este alzado se recurre a dobles arcos, de los cuales el inferior, de herradura, hace funciones de
entibo, mientras que el superior, de medio punto, es el que soporta la cubierta. Este sistema dota de alternacia cromática
y material a las dovelas: rojas de ladrillo, amarillentas las de caliza.