La característica hornacina labrada en el muro de la quibla para hacer de mihrab en la Mezquita de Córdoba toma forma de octógono
cubierto por una pequeña cúpula en forma de concha, sujetada con seis arcos polilobulados. Al mihrab se accede a través de un
gran arco de herradura con su correspondiente alfiz, sobre el que se observan una serie de arcos polilobulados con decoración vegetal,
realizada en mosaico sobre fondo de oro. El alfiz y la serie de arcos tienen entre sí una amplia franja con inscripciones donde se
pueden leer citas tomadas del Corán.
Las jambas del arco de herradura se revisten de dos grandes losas de mármol decoradas con ataurique. Para la realización del programa
decorativo se hizo venir de Constantinopla un grupo de expertos artesanos. Arte Historia.