El Museo integra la ría con el ensanche clásico de la ciudad. Se puede acceder directamente desde la zona céntrica y comercial de la ciudad, y al mismo tiempo
también desde nuevos paseos y plazas por el lado de la ría, en la zona de Abandoibarra. La entrada principal se encuentra al final de la calle Iparraguirre, que
desemboca en la plaza del Museo. Desde allí desciende una amplia escalinata que lleva a la entrada del Museo. Con este descenso se salva la diferencia de cota
entre el Ensache y la ría. El edificio se encuentra también junto al Puente de la Salve (o puente de los Príncipes de España), que se remodeló también
como parte de las obras del Museo y que aparece en varias fotografías.
Aparte del indudable atractivo del edificio (para los que no entendemos de arte moderno, es mucho más atractivo el continente que el contenido de este museo) no
hace falta entrar en el museo para ver obras de arte, puesto que en el exterior se pueden ver ya algunas. Por ejemplo, la escultura "Mama", de Louis Bourgeois, en
forma de gran araña en el lado norte del museo, junto a la ría. En el lado del ensanche, la gran escultura en forma de perro cubierto de flores, "Puppy", de Jeff Koons.
Por último, también en el exterior pero sólo accesible desde el interior del Museo por encontrarse en una terraza, los Tulipanes de Jeff Koons. Todas
ellas aparecen en estas fotos. Se pueden consultar más detalles haciendo click en las miniaturas de esta página.
El edificio se caracteriza por sus formas retorcidas y curvilíneas y se compone de una serie de volúmenes interconectados, unos de forma ortogonal y recubiertos
de piedra caliza y otros de volumetría curva, más orgánica, recubiertos por una "piel" formada por láminas de titanio a modo de escamas. Todos estos volúmenes
se conectan con muros de cortina de vidrio que dan transparencia a todo el edificio. No te cansarás de dar vueltas al edificio para verlo desde todos los ángulos y
todas las alturas: desde el puente, desde la otra orilla de la ría, desde el ensanche, a distintas horas del día para ver cómo cambia de color al darle o no el sol,
con iluminación natural o artificial... Pagar el precio de la entrada tiene el interés de ver el edificio por dentro, sobre todo el espectacular atrio
(fotos prohibidas, la única que cuelgo aquí la hice antes de la "advertencia").
Depende de la exposición temporal que te encuentres, que puede añadir interés a la visita. La exposición permanente no tiene gran interés para los que no nos
desvivimos por el arte moderno, como "La materia del tiempo" de Richard Serra. Incluso hay partes de la exposición permanente que te darán ganas de pedir
el libro de reclamaciones y que te devuelvan el dinero de la entrada. Pero en general la entrada merece la pena... En el interior también hay un restaurante
de renombre, no podía ser de otra manera estando en el País Vasco. El restaurante lleva el nombre del museo y el jefe de cocina es Josean Martínez Alija.
Pero no todo han sido éxitos y parabienes desde que se inauguró el museo. Las críticas iniciales cesaron visto el éxito de asistencia y el aumento del
turismo, pero en 2008 el director financiero Roberto Cearsolo fue
condenado a 42 meses de cárcel por desfalco y el director general Juan Ignacio
Vidarte
investigado por el Parlamento Vasco por falta de control en operaciones que ocasionaron la pérdida de siete millones de euros.