La calle Iparraguirre, una de las que cruza en diagonal el ensanche de Bilbao, lleva a la plaza de entrada al museo Guggenheim. Una vez
allí, con la mascota Puppy a la derecha, para entrar en el museo se debe descender por una escalinata que lleva a la entrada
principal. Este descenso puede desconcertar a muchos visitantes, acostumbrados a ascender escalinatas para entrar en
muchos museos. En este caso, es necesario para salvar la diferencia de nivel entre el ensanche de la ciudad y la ría.